Ante un nuevo paradigma

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Las cooperativas eléctricas están ante un momento crucial. La realidad impone desafíos y el movimiento cooperativo ha dado numerosas muestras a lo largo de su historia de su capacidad creativa para sortearlos con éxito. En 1926 se fundó la primera cooperativa eléctrica del país, en Punta Alta, provincia de Buenos Aires. Desde entonces, se multiplicaron las experiencias solidarias y llegaron a casi todos los rincones de la Argentina. En todos los casos, aquellas entidades generaban la energía que distribuían en sus comunidades, situación que se extendió durante varias décadas, hasta que paulatinamente se fue llevando a cabo la interconexión. Este proceso avanzó por regiones y llevó su tiempo. En 1967, por caso, todavía 350 cooperativas generaban su propia energía, el resto ya era distribuidora. En la actualidad, sólo la Cooperativa Eléctrica de Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, genera la energía que distribuye, en virtud de que la isla sureña no está integrada aún al sistema interconectado.

Hoy, a más de nueve décadas de la gesta fundacional, las cooperativas vuelven a estar frente a la necesidad de generar energía. Ahora, de fuentes renovables, según lo establecen las políticas oficiales que están en plena fase de aplicación.

Las energías renovables y la apertura de la posibilidad de generación por parte de los usuarios determinan la inminencia de cambios de paradigmas en el modo de prestar el servicio de distribución de energía eléctrica. Ese es un hecho concreto, el cual debemos analizar en profundidad para que en lugar de ser una amenaza, como pueden definirlo algunos, sea una nueva oportunidad para reforzar la presencia cooperativa en el sector eléctrico. De ese modo, el cambio puede motivar, tal como señalamos, el retorno a la generación, así como instalar a las cooperativas ante la responsabilidad de administrar y gestionar energía bajo un modelo nuevo, que permita el máximo desarrollo y aprovechamiento de las energías originadas de fuentes renovables.

Está claro que para hacerse realidad estos cambios requieren de la aplicación de nuevas y ya existente tecnologías, del desarrollo de redes inteligentes y del necesario respeto legislativo a la historia y la acción permanente de nuestras entidades.

FACE, asumiendo su rol de entidad madre del sector, viene desarrollando una intensa labor de capacitación, difusión en incidencia. Nuestros dirigentes y asesores se reúnen con funcionarios y legisladores para que sean considerados los intereses y puntos de vista del sector en el momento de legislar o aplicar medidas gubernamentales sobre la actividad. Y en cada encuentro organizado por la federación, la problemática de las energías renovables ocupa un lugar central de los debates. Así ocurrió en nuestro Primer Encuentro de Gestión Cooperativa, realizado en marzo en San Martín, Mendoza. Lo propio sucederá en Villa María, Córdoba, en el marco del Segundo Encuentro. Y, por supuesto, la gran caja de resonancia del cooperativismo eléctrico estará en 2018 en la ciudad de Mar del Plata, donde FACE convoca a su XVIII Congreso Nacional, los días 26 y 27 de septiembre.

Desde siempre nuestra federación promueva espacios de participación y discusión abiertos a todo el cooperativismo, con participación de reconocidos especialistas en las materias técnicas, cuyos saberes resultan indispensables para que los dirigentes puedan asumir las decisiones trascendentes que la hora impone.