El compromiso de siempre

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El año transcurrió entre actos, celebraciones y conmemoraciones, en Argentina y en el mundo. Es que la designación de 2012 como el tiempo de destacar la acción cooperativa no pudo ser más oportuna. La profunda crisis que atraviesan las principales economías del planeta, fundamentalmente Europa y Estados Unidos, no hace más que resaltar la necesidad de una alternativa para la gestión de emprendimientos. A la vista están los estragos de la especulación financiera como centro fundamental de la economía, con su correlato de desocupación, quiebras empresarias, desalojos de aquellos que se endeudaron para adquirir su vivienda, y el salvataje -siempre listo- para los grandes bancos. Por lo cual, resulta lógico que se dirija la mirada a otras formas de organización económica.

Según el Proyecto para una década cooperativa, difundido recientemente por la Alianza Cooperativa Internacional, “entre los distintos modelos de organización, sólo las cooperativas ponen los recursos económicos bajo el control democrático. El modelo cooperativo es una manera comercialmente eficaz y efectiva de emprender actividades empresariales, que tiene en cuenta una mayor proporción de necesidades humanas, ventanas de tiempo y valores en la toma de decisiones. Es un instrumento que funciona bien en escala muy pequeña y en escala muy grande. El movimiento cooperativo tiene carácter mundial y ha creado millones de empleos en todo el planeta. Las instituciones cooperativas generan la seguridad a largo plazo; son sostenibles, duraderas y exitosas”.

Las cooperativas son parte de un movimiento mundial que representa a 1.000 millones de asociados. Como organizaciones empresariales, que contribuyen al desarrollo económico, las cooperativas son fuentes de trabajo y medios de subsistencia en sus propias sociedades, generan más de 100 millones de empleos y asegurar el sustento de casi un cuarto de la población mundial. En conjunto, las 300 empresas cooperativas más grandes están valuadas en 1.6 trillones de dólares, esto equivale a la novena economía del mundo.

Panorama interior

En la Argentina, las entidades de la economía solidaria generan alrededor de 1.000.000 de puestos de trabajo y aportan cerca del 10% del Producto Bruto Interno de la Argentina. Según el último censo realizado por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), las cooperativas registradas en el país son casi 15.000 y cuentan con más de 9 millones de asociados.

En lo que hace al sector energético, el cooperativismo atiende al 16% de los usuarios del país. Pero si se recorta el universo y se analiza sólo el sector del campo, las áreas productivas fuera de los centros urbanos, las cooperativas conectan al 57% de los usuarios rurales. Esto es así porque las cooperativas están instaladas mayormente en el interior del país, y más precisamente en localidades pequeñas y medianas, allí donde hace décadas, no llegaba el Estado con el servicio ni eran lugares atractivos para la operatoria con fin de lucro. De tal modo que las cooperativas hacen posible el servicio eléctrico en lugares donde para conectar a un usuario puede hacer falta tender kilómetros de línea. Pero ese usuario necesita la electricidad tanto para desarrollar una vida acorde a los tiempos que corren como para producir. De ahí que el rol de las cooperativas ha sido y es fundamental para las economías regionales, ya que sin electricidad no se puede producir, y el acceso a la electricidad ha sido posible en buena parte de la vasta geografía argentina, sólo mediante el esfuerzo mancomunado y la ayuda mutua organizados bajo la forma cooperativa. Además, las cooperativas eléctricas, nacidas en el país a partir de 1926, dotaron a los pueblos de la infraestructura necesaria para la vida moderna. La diversificación de servicios es una de las características que cruzan horizontalmente al movimiento. La incorporación paulatina de nuevas prestaciones –gas, telefonía, Internet, televisión, salud, servicios sociales, educación, seguridad, etc.- instala a las cooperativas como las estructuras imprescindibles a lo largo y ancho de la Argentina para que las comunidades desarrollen su vida económica, social y cultural con las mismas posibilidades que en las grandes ciudades.

El Año Internacional de las Cooperativas concluye. Sin embargo, el compromiso de las entidades solidarias con sus comunidades no sabe de límites temporales: en 2013 y durante los años venideros las cooperativas seguirán trabajando en pos de un desarrollo sostenible y posible para todos.

El 16% de los usuarios de electricidad de todo el país reciben el servicio de una cooperativa.

El 57% de los usuarios rurales de todo el país están atendidos por cooperativas eléctricas.